¿EN QUE MOMENTO DEBO DEJAR DE LACTAR? ¿CÓMO LE HAGO?
Conforme avanzan los meses, los bebés van creciendo cada vez más y más, lo cual hace necesario que después de un tiempo sea necesario suplementario a los bebés con más alimento, con el fin de que estos puedan recibir los nutrientes necesarios para poder seguir creciendo. Esto no significa que la leche materna que se produce sea inservible, al contrario sigue siendo una fuente muy rica de nutrientes para los bebes en desarrollo, por lo que dejarla de suministrar los privaría de muchos nutrientes.
La ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA, también conocida como ΑΒLACTACIÓN comprende un proceso que se inicia cuando se introduce cualquier tipo de alimento líquido, semilíquido o sólido distinto de la leche materna o de la fórmula adaptada. Esta alimentación debe darse diariamente de manera regular y en cantidades significativas, y termina cuando el niño recibe una alimentación muy parecida al resto de la familia. Actualmente no existen bases científicas para ser dogmáticos y establecer normas absolutas en cuanto al por qué, cómo y cuándo deben introducirse los distintos nutrientes. No obstante, ha de considerarse siempre los factores nutricionales, geográficos, económicos, sociales y culturales, sin olvidar que existe una gran variabilidad individual durante los primeros meses de vida respecto a las necesidades nutricionales del lactante y circunstancias familiares que lo rodean.
¿CUÁNDO INICIARLA?
La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.
FUNDAMENTOS DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
- NUTRICIONALES: a partir de los 6 meses de vida, la LACTANCIA MATERNA exclusiva y/o FORMULA ADAPTADA resultan insuficientes para cubrir una serie de requerimientos en el lactante sano, principalmente: energía, proteínas, hierro, cinc y vitaminas A y D, por lo que deben aportársele a través de otros alimentos.
- FUNCIONALES: Alrededor de los 4 meses de vida, tanto la función gastrointestinal como la renal han alcanzado el grado de maduración necesario para metabolizar alimentos diferentes de la leche y manejar cargas osmolares mayores. A partir de los 6 meses, el lactante adquiere habilidades motoras como sentarse y alrededor de los 7 a 8 meses pueden masticar y deglutí pequeñas cantidades de alimentos semisolidos que se irán ofreciendo cada vez menos triturados.
- SOCIOECONÓMICOS: la incorporación de las mujeres al trabajo, el tiempo disponible de los padres, el nivel adquisitivo, la cultura de los padres y el medio en el viven, son factores que influyen en el deseo de continuar o no con la lactancia materna y el inicio de la ablactacion.
- Lavar las manos con agua y jabón antes de preparar los alimentos.
- Hervir durante 10 minutos el agua para beber y para preparar los alimentos.
- Lava minuciosamente con agua limpia las frutas y verduras; usa un cepillo en aquellas de cáscara gruesa y también las que se pelan antes de consumir.
- Las frutas y verduras de cáscara delgada que no se puedan tallar deberán ser desinfectadas en agua clorada (5 gotas de cloro por litro de agua) durante 10 minutos.
- Las verduras de hoja, lavar hoja por hoja al chorro de agua y desinfectar en agua clorada (5 gotas de cloro por litro de agua) durante 10 minutos.
- Retirar la piel, grasa y pellejos de la carne y del pollo, lavar al chorro de agua pieza por pieza.
- En el caso de los huevos, lavar suavemente uno por uno.
- Limpiar cuidadosamente granos, leguminosas y semillas; almacenar en un lugar seco y limpio.
- Consumir los alimentos inmediatamente después de cocinarlos. De no ser así, mantenerlos en el refrigerador en recipientes limpios y tapados.
- No ofrecer, no negar. Esta es la forma más natural, pero también más lenta. Se trata de no ofrecer el pecho al niño, pero tampoco negar cuando pide. En niños más mayorcitos ocurre que suelen estar distraídos jugando y no se acuerdan de pedir teta. La madre puede aprovechar esos momentos.
- Aplazar. Esto se puede llevar a cabo con niños en torno a los 2 años. Se trata de aplazar el momento de tomar el pecho cuando el niño lo pida: ‘Vamos a contar ese cuento y cuando acabemos te doy de leche’. O ‘vamos al parque y cuando volvamos’.
- Acortar las tomas. Cuando esté tomando leche, explicarle que vamos a contar hasta 10 por ejemplo y entonces, parar.
- Ayuda de familiares, sobre todo el padre. Que esté pendiente de cuando pida para poder distraerlo y hacer otras cosas.
- Hablar con el niño. Siempre que sea posible explicarle lo que ocurre. Que mamá ya no se siente bien, que ya no le gusta, pero que no significa que no lo quiera. Que lo quiere muchísimo y que ahora harán otras cosas juntos. Lo niños entienden desde muy pequeños y además tienen una gran capacidad para empatizar.
- No mentirles. No decirles, después de esto te voy a dar teta y no hacerlo (porque puede que en el momento no se dé cuenta, pero después sí). Ellos necesitan poder confiar en nosotras. No poner productos en el pecho para que sepa mal y lo rechacen. Se sentirán confusos y aunque sea más fácil para nosotros, no lo es para ellos. Debemos afrontar nuestra decisión y explicarles los motivos.
- Poner una fecha en el calendario. Esto se puede hacer con niños más mayores. Marcar una fecha e ir tachando los días hasta que llegue esa fecha en la que ya no tomará el pecho.
- COMPENSAR: Compensar todos esos momentos de ausencia de teta con mimos, cariño, brazos y AMOR. Acompañarlos en este proceso de cambio de la forma más amorosa posible.
- Serrano P. (2001) Alimentación complementaria y destete en el niño. En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (Ed.) Universidad de Sevilla.
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